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Acompañar sin invadir

Actualizado: nov 24


Un camino menos protagónico y más respetuoso hacia el consultante.

Isabel Marín.

Reflexóloga, teóloga, psicóloga, facilitadora en Constelaciones Familiares.

En una Constelación Familiar, la persona puede buscar una solución frente a un tema o pregunta que esté generándole conflicto o inquietud en su vida. El arte esta en acompañarle a comprender, que no se constela para que el otro (la madre, el padre, el jefe, el hijo, la pareja, la enfermedad) cambie, sino para ver cual cambio o movimiento requiere o puede hacer el mismo, y que, a partir de allí, lo demás se movilice. Como expone un principio de física, también sucede en los sistemas familiares o empresariales, si el consultante se mueve, afecta todo el sistema y este a su vez, se mueve. El primer paso no es querer mover al otro o cambiar al otro, sino vernos a nosotros mismos y hacernos cargo de lo propio.

Sucede a menudo en consulta que puede llegar una persona queriendo trabajar un tema de conflicto con un jefe, con un cliente, con uno de los padres o hermanos, con la pareja. Inicialmente en la consulta se recepcionan los reclamos, sinsabores, expectativas y sufrimiento que el consultante tiene hacia algo o alguien, y no hay por qué juzgar eso o querer que sea distinto, los psicólogos sabemos que la rabia, el miedo, el dolor tiene su lugar en el psiquismo del ser humano y es lo mas natural.

En un primer momento, escucho con respeto todas las heridas y síntomas del consultante sin juzgarlo. Mas adelante en el proceso, paso a invitarle a pensar su posicionamiento frente a dicha situación, quitar la mirada del dolor o reclamo hacia la actitud del otro, para mirarse a el mismo; es pasar del niño al adulto, pues desde allí, se tiene fuerza para encontrar una solución. Les digo a menudo a mis consultantes: aquí el reto no es que el otro se mueva, lo que es afuera es adentro, viajemos hacia dentro entonces.

Ahora bien, hablando de las Constelaciones Familiares, es tan grande el alcance que tienen, que se requiere una posición por parte del Facilitador de respeto y humildad frente al consultante. Quiero Recordar la invitación Hellingeriana, de ocupar un lugar como el último que entra al sistema familiar del mismo, lo cual puede hacerlo pasar por tímido en principio, ya que es más fácil decirle al otro lo que se ve en su Constelación, y que a veces en evidente para el facilitador, pero no necesariamente para el consultante, aquí el reto es ponerse en el lugar del otro y ayudarlo a ver, más que imponer.

Quizás entonces sea más protagónico proporcionarle al consultante la lectura hecha, decirle como en una especie de lectura adivinatoria la respuesta “mágica” a su dolor, lo cual, se convierte en un movimiento peligroso porque deja al otro como niño y puede llegar a generar dependencia, dogmatismos, convirtiendo al facilitador en un gurú con capa de sabio súper héroe. Es muy probable que el facilitador tenga elementos para intuir un “hacia donde” podría estar necesitando moverse el consultante, pero la tentación de no decírselo es grande, créanme que desde aquí me miro cada día y me cuestiono como terapeuta.

Por mi parte, pocas veces expreso al otro el camino a la solución, porque además considero que existen varias posibles soluciones, la vida está hecha de decisiones frente a una eventualidad, además, porque sería yo como psicóloga la que asumiría el resultado de dicho lineamiento si se lo digo al otro, ya que, si sale bien ganaría elogios, pero si sale mal, ganaría el reproche infantil del consultante y con toda razón.

En palabras del método psicoanalítico, la clave esta en respetar la asociación libre y la comprensión que el consultante realice, o en otros términos la percepción, la figura y el fondo. Todo esto por encima de la lectura propia o “deber ser” desde la óptica del facilitador, podría llevar al facilitador a controlar los resultados desde sus propias proyecciones con efectos ruidosos en el proceso, y que finalmente, solo le pertenece recorrer el camino al consultante. Entraríamos en un movimiento más dogmático que filosófico y las Constelaciones Familiares son, una filosofía de vida.

En las Constelaciones Familiares entonces, se requiere y se busca acompañar al consultante a un lugar de adulto, pero es posible como ya se dijo que, en un primer instante, que la persona no esté realizando el acercamiento a nosotros desde allí, sino desde un síntoma que puede ser, estar en el papel de niño, de víctima ¿Qué hacer frente a ello? ¿no es finalmente dicho síntoma el punto de partido del acercamiento que hace hacia nosotros?

Lo anterior, me hace pensar en la importancia de la educación en los ordenes del amor, darle al consultante las herramientas que le vayan poco a poco permitiendo una lectura y comprensión propia del movimiento que puede hacer hacia la solución, esto suelo hacerlo con el consultante, unos minutos antes de abrir su Constelación Familiar, hablamos sobre los órdenes del amor y así, darle herramientas para que con sus propios ojos pueda ver y tenga más elementos de autocomprensión de su posicionamiento existencial en la Familia o en la Empresa. Y entonces me podrían preguntar. ¿y con las resistencias que hacemos? ¿no tendríamos que forzar al consultante para pueda vencerlas? Al respecto pienso como psicóloga que no hay porque rechazar ni asustarse con la aparición de la resistencia, existen caminos creativos para que el consultante a su ritmo, no al nuestro, pueda comprender los ordenes del amor e irlos viviendo cada vez mas a profundidad y no solo el, aplica para nosotros también. Y si finalmente la persona desea quedarse en su papel de víctima, el terapeuta sabrá cuando es el momento de retirarse, eso también es necesario.

Como dije anteriormente, decirle al consultante lo que tiene que hacer para hallar la solución le puede dar protagonismo y poder al facilitador, pero claramente, yo no deseo que sea mi estilo, no me identifico con este camino. Busco algo mas respetuoso, menos invasivo, por lo menos esa es la imagen que recibí de mis primeras maestras en el camino de las Constelaciones Familiares. Alguna vez le escuché a Luz Adriana Betancur, Facilitadora en Constelaciones Familiares, que no me obsesionara tanto por los órdenes del Amor, sino más bien por la comprensión respetuosa, del paso que el otro está listo para dar, al igual que por lo que el consultante está viendo y tiene capacidad de comprender en su momento.

Esto lo escribo más allá de la teoría, ya que surge del ruido que me ha generado participar en algunas Constelaciones Familiares donde he visto como algunos Facilitadores, direccionan de forma algo protagónica, generando una casi nulidad de la consciencia del consultante y de su propia fuerza para resolver, personalmente me hace mucho ruido presenciar esto y se convierte en un llamado para auto mirar mi estilo a la hora de acompañar, a ellos puedo agradecerles entonces esto, porque también se vuelve un camino de aprendizaje continuo en mi labor.

Quizás es mejor ir mas lento, pero desde el respeto del ritmo del otro, que de querer volar por encima de él.


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