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Alzar el vuelo

Por Laura Coy Molina, psIcóloga, miembro de RELACOF.

“Sin Raices no hay alas para volar” Bert Hellinger

He decidido comenzar este escrito con esta frase de Hellinger porque me parece simple y poderosa, porque me recuerda que para poder alzar el vuelo necesitamos tener unas raíces fuertes que nos permitan impulsarnos hacia el lugar al que vamos.

Las raíces son las que nos posibilitan saber de dónde venimos, afirmar nuestro lugar en el mundo, reconocer nuestras historia de vida, la historia de nuestros ancestros y nutrirnos de ella, soltando también aquello que no nos corresponde, para tomar la fuerza de la vida que nos viene a través de ellos y hacer nuestro propio destino, emprender nuestro vuelo hacia nuestros sueños, hacia nuestro destino, hacia nuestra vida.

Entonces ¿qué significa alzar el vuelo? Tomar las riendas de nuestra vida, comenzar a vivir por nosotros mismos, siendo auténticos, tomando nuestras decisiones y siendo leales a nuestro sentir, pues creo que cada uno de nosotros tiene un propósito único en la vida y es nuestra responsabilidad hacerlo realidad; para eso necesitamos tomar la fuerza de nuestras raíces y alimentarnos de todo aquello que necesitamos para poder volar.

¿Has visto alguna vez cuando un aguilucho alza su vuelo por primera vez? ¿sabes que necesita? Desde antes de romper el cascarón, su madre le provee a su huevo todo lo que necesita, en un primer momento el calor para poder madurar y salir; luego le provee la comida necesaria para crecer, lo protege del frío y de los depredadores, le da la seguridad y la confianza a través de su propio vuelo y finalmente cuando el aguilucho está listo, solo se lanza al vacío, abre sus esplendorosas alas, alza su vuelo y sigue su destino.

El proceso para los seres humanos suele ser similar, nuestra madre cuida de nosotros cuando estamos en su vientre, nos provee los nutrientes que necesitamos para desarrollarnos y nacer, posteriormente nuestra familia cubre nuestras necesidades físicas y emocionales lo mejor que puede y finalmente cuando estamos listos podemos abandonar el nido para hacer nuestro propio vuelo. Esto es un proceso complejo, pues hay ideas, creencias, estilos de vida y patrones relacionales inconscientes que nos atan, nos limitan y nos impiden saltar al vacío para alzar nuestro vuelo; ser consciente de esto es lo que puede liberarnos e impulsarnos a volar.

Para alzar nuestro vuelo, es preciso comprender los destinos los miembros de nuestra familia, sus formas de vida, honrarlos, respetarlos, mirarlos con amor y nutrirnos de esa historia que es nuestra historia, tomar de ella la fuerza, el valor y todo lo que nos genera bienestar y lo que nos impulsa para lanzarnos al vacío y abrir nuestras alas a nuestro destino.


Laura Coy Molina - Psicóloga

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