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DE LO QUE YA FUE… HACIA LO NUEVO

Por Luz Betancur. Psicóloga, Facilitadora de Constelaciones Familiares



“El dolor surge allí donde no participo de la vida de acuerdo a mi potencial”

Bert Hellinger

La vida es… Puro movimiento, dinamismo constante. La vida en su fluir va nutriéndose de todo aquello que va surgiendo… La vida es… y sigue siendo en todo momento, lo que deja de ser, se va convirtiendo en pasado para abrirse paso a lo nuevo, lo que ya es pasado trajo aprendizajes y experiencias que harán de lo nuevo una bella elección llena de sentido.

Todo lo nuevo se desprende de lo viejo, de lo que ya fue, la naturaleza nos muestra esto a diario. Una fruta surge de todo un proceso que se ha venido gestando tiempo atrás; en algún momento esa fruta fue una semilla, se fue abriendo paso a través de lo viejo, haciéndose nueva, madura, lista para el cumplimiento de su finalidad.

De igual forma así somos cada una y cado uno de nosotras (os), es necesario cuando queremos algo nuevo, cuando queremos hacer realidad nuestros sueños, soltarnos de lo viejo, de aquello que ya fue, solo así podremos tomar lo que comienza a ser. ¿Cómo podemos abrirnos a lo nuevo? Honrando lo viejo, honrando todo lo que fue en algún momento y que nos nutrió en ese tramo del camino. Tomar lo nuevo es sentirnos agradecidos por todo lo que fue y lo que yo fui entonces. Solo desde esta actitud interior me permito ver y tomar lo que la vida me quiere entregar hoy.

¿Y por qué se hace tan difícil tomar lo nuevo… Avanzar hacia adelante, fluir? Nos hemos apegado a lo viejo, no importa si la experiencia ha sido agradable o no tan agradable, es fuerte la tendencia a instalarnos en lo ya conocido. El problema es que terminamos culpando a otros haciéndolos responsables de nuestro no movernos y quedarnos viviendo en lo que ya fue. Culpamos a nuestros padres, culpamos a la familia, a la pareja, al jefe, al país donde nacimos; culpamos a otros sin darnos cuenta que al hacerlo dejamos de vernos a nosotras (os) mismas (os) perdemos de vista nuestro propio territorio dejando de percibir la abundancia y potencial que poseemos. Al no vernos, al no conectar con nuestro potencial sentimos muy pesado el transitar por la vida. Cada día se convierte en una lucha por sobrevivir.

Nuestra conciencia personal se resiste a lo nuevo… Quiere lo nuevo, sueña con lo nuevo, pero retiene lo viejo, teme perderlo. Y en ese no moverse se queda criticando lo que ya fue y a quienes hacen parte de ello, se queda queriéndolo cambiar, se queda renegando de su pasado, una batalla que solo trae cansancio y frustración. Dice Hellinger: “El que se queda con lo que fue, no va a ninguna parte”.

Me siento invitada a ser como una fruta, que nunca olvida que fue semilla, honra su esencia y se hace cargo de su propia naturaleza, toma su propio destino en sus manos y se encamina por el hermoso viaje de maduración hasta cumplir con su fin ultimo: entregarse por completo al nutrir de otros seres.

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