DEPRESIÓN Y DESCONEXIÓN DE LA VIDA


Por: Eder Palencia, Psicólogo y Constelador Familiar.


En la terapia psicológica cada vez más aparecen motivos de consulta asociados a la depresión. Lo mismo ocurre en las constelaciones familiares grupales donde aparecen con frecuencia síntomas relacionados con este trastorno.

A partir de allí, surge la pregunta por la depresión, cómo generar un abordaje sistémico transgeneracional que permita alivianar el dolor y el sufrimiento de las personas y las familias que los rodean. En esta medida, lo que se plantea en este escrito es poder reflexionar sobre algunos asuntos que ayuden a entender la depresión, a la que la OMS denomina “la gran enfermedad del siglo XXI”.

Es muy natural que se trivialice el concepto de depresión, el cual muchas veces se confunde con el hecho de estar tristes. “estoy como depresivo”, se suele decir cuando nos duele algo que se ha perdido. Sin embargo, la depresión es un trastorno con múltiples síntomas, además de la tristeza encontramos la perdida de energía, la anhedonia o dificultad para sentir placer, sentimiento de desvalorización, cansancio e ideas negativas frente a sí mismo, al mundo y al futuro, entre otras.

También, cuando se es diagnosticado con depresión, se suele desvalorizarla, en comparación con otros trastornos o enfermedades. Desconociendo que en variadas situaciones suele ser letal, sobre todo cuando va acompañado de la conducta suicida.

En constelaciones familiares a la depresión se le ha vinculado con el hecho de estar desconectados de la vida, más específicamente de los padres, que es por donde ella fluye. Hellinger, en el libro el centro se conoce por su levedad, plantea que negarse a tomar al padre o a la madre o a ambos, es la principal actitud que se encuentra en muchas personas depresivas. En un primer lugar, se niegan a tomar al padre o a la madre o a ambos. Más tarde transfieren esta actitud también a otras relaciones y a las cosa buenas de este mundo. Algunos justifican su negación a tomar con el reproche de que aquello que se le ofreció y se les dio no fue adecuado ni suficiente.

En este punto se puede precisar que quién se niega a tomar a los padres se niega a tomar lo que la vida y el mundo le ofrecen; nada va ser suficiente. Este es el riesgo de la depresión porque hay algo que la une con el victimismo, cierto masoquismo y enojo dirigido hacia sí mismo. En este punto es donde Garriga es contunde con su frase, el sufrimiento no otorga derechos.

Garriga plantea que es por negarnos a aceptar lo que es, lo que somos y a los que son lo que nos conecta al sufrimiento y porque no a la depresión. Lo que es, lo que somos y los que son están estrechamente vinculado con nuestros ancestros y nuestra historia familiar. Es justamente ahí, donde deben empezarse a tejer los hilos que nos conecten nuevamente con la vida y con el disfrute. Y para eso se nos ofrecen tres vehículos: La comprensión, la humildad y el asentimiento. Hellinger tiene una frase reveladora frente a este tema: honrar a los padres y a nuestro sistema familiar ordena las emociones en las profundidades del alma. Y las emociones es justamente una de las cosas que más desordena la depresión.

Por último, Champetier de Ribes, plantea que la persona depresiva necesita respetar, amar y tomar a alguien de su sistema familiar con quien está identificado, el cual, vivió hechos dolorosos que no pudo procesar.

Una vez más confirma la premisa de integrar y reconciliarse con los hechos dolorosos del sistema familiar para no caer en la oscuridad con la que la depresión tiñe la vida.


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