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El árbol de los patrones familiares

Por Evelyn Fuentes Morell, miembro de RELACOF


En un bosque ubicado dentro del corazón del ser humano, se encontraba un Hada paseando con unos duendes, de pronto se encuentran con árbol extraño, un poco deforme, con muchas hojas marchitas, seco, casi sin vida, los duendes el preguntaron al Hada, ¿Por qué ese árbol tiene este aspecto?, el Hada contestó: es el árbol de los patrones familiares. ¿patrones? Preguntaron los duendes, si, contestó el Hada, todos los seres humanos dentro de su corazón tienen este árbol y está unido a todos los árboles de su sistema familiar, unos son grandes y otros más pequeños, pero todos lo tienen.


Todos estos árboles, continuó el Hada, están conectados mediante sus raíces a todos los miembros del clan familiar, como un inmenso bosque, interactuando con los diferentes miembros de este, mediante una conciencia común, a la cual pertenecen los padres, los hermanos, los tíos, los abuelos, bisabuelos, y algún antepasado con una vida difícil.


Cada hoja del árbol de los patrones familiares, representa aquello que los ancestros consideraron valioso e importante lo cual se va replicando generación, tras generación. Se tienden a reproducir patrones de enfermedad, patrones de pérdidas económicas, patrones de conductas, patrones de parejas, patrones adictivos, patrones de ansiedad, patrones de desvalorización y una infinidad de patrones más. Normalmente estos patrones se crean en la infancia, porque los niños aprenden a ver el mundo como le ven sus padres y adultos que los rodeaban. Estos patrones se van repitiendo por amor a la familia, amor inconsciente del cual no se dan cuenta, estos van aumentando, a medida que se van teniendo experiencias cotidianas con el núcleo familiar. Los seres humanos tienden a repetir estos patrones una y otra vez, hasta que por algún motivo la vida los saca de esta repetición, puede ser por la muerte de un ser querido, por alguna enfermedad, por un despido en el trabajo, por un divorcio etc., generando una crisis, estas crisis ayudan a la persona a salir de la repetición, para que se hagan consciente de sus patrones y se abran a la vida. Pero si la persona decide seguir repitiendo el patrón, los destinos trágicos vividos con anterioridad, pueden ser revividos. Estos patrones por lo general no aportan beneficio en la vida, sino que los alejan de ella.


Los duendes curiosos, movieron el árbol fuertemente y empezaron a caer una a una las múltiples hojas secas que este contenía, cada duende recogió una hoja, en la cual estaba escrito el nombre de los diversos patrones que el ser humamos tenía, y comenzaron a leerlas una a una.


“La vida es una lucha”, dijo un duende. “Sin trabajo no consigues nada” dijo otro. Y así uno a uno comenzaron a gritar el nombre de toda las hojas que iban leyendo: “El dinero es malo”, “Los hombres no lloran”, “Las mujeres son unas histéricas”, “Aquí nadie me necesita”, “La vida es injusta”, “No se puede confiar en los hombres, “Soy torpe como mi padre”, “Mi madre siempre me dijo que sería un fracaso”, “Soy mala para la cocina; mi abuela sí que sabía”, “El dinero corrompe a la gente”, “Saliste igual a tu padre”, “Pobres, pero honrados”, “El dinero hay que ganárselo trabajando duro”, “No pidas ayuda”, “Nada es gratis en la vida, todo tiene su precio”, “No debo mostrar mis emociones”, “Debo hacerlo mejor que los demás”, “No puedo cambiar mi forma de pensar”, “Existe un solo amor verdadero”, “Tengo que ser el mejor”, “Renunciar es la mejor estrategia para no sufrir”, “Debería estar siempre contento”, “En esta familia todos son abogados”, “Nada se consigue sin esfuerzo”, “Somos una familia pobre; y eso no se cambia”, “El adulto siempre tiene la razón”, “Los niños no opinan”, “Los hombres nos engañan y abandonan”, “Emprender es riesgoso, mejor un trabajo seguro”, “Mi abuela era sometida y maltratada por mi abuelo y todas las parejas que tengo se aprovechan de mí y me maltratan”, “Mi madre perdió a mi padre en un accidente y decidió nunca más tener parejas, entonces yo soy incapaz de tener una pareja estable”, “Las mujeres son débiles”, “Los hombres no sirven para nada”, “Si no estudias nunca serás alguien”, “Siempre nos traicionan”, “Nadie habla de lo que siente”, “Para ser aceptado necesito ser como mi papá”, “Atraigo hombres abusivos”, “Todos somos infieles”.


Los duendes exhaustos de leer tantos patrones, se recostaron bajo el árbol, mientras el más pequeño de todos, preguntó al Hada: ¿cómo las personas podrían deshacerse de sus patrones?, entonces al Hada contestó: uno de los primeros pasos es reconocer cada uno de los patrones, agradecer a todos los ancestros, agradecer los vivido y despedirlo, luego como adulto crear su propia historia. Y por sobre todo una transformación con amor, amor a los ancestros y a ellos mismos. El duende pequeño agradeció la respuesta y se recostó junto a los otros duendes.


Después de un largo rato, el Hada y los duendes se alejaron del árbol de los patrones familiares, continuaron su caminar por el bosque, con rumbo desconocido.




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