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El ser humano en relación y reconexión con la naturaleza, un ecosistema.

Por Franscisco Restrepo Mesa, Psicólogo, miembro de RELACOF



En el proceso de adquirir una conciencia de relacionamiento para el fluido de la vida, se me hace una invitación a integrar lo que soy con lo ancestral y natural. Finalmente, es el recorrido a reconocer que somos un mapa de conexiones y sincronicidades, donde somos ser naturaleza.

No hay porque distanciarnos o fraccionar al ser humano de una esencia, que viene dada en nuestra vida. Lo sistémico del universo es una realidad que lleva a la integración, al acercamiento amoroso del ser a todos aquellos seres vivos que nos rodean, a toda la riqueza mineral que acompaña nuestro paisaje.

Es la hora de darnos cuenta de la importancia de volver a conectarnos con la naturaleza, el momento de honrar a esas relaciones familiares, comunitarias y universales. Somos un gran ecosistema, donde la individualidad seguramente desde egos ambiciosos ha llevado a separar y maltratar al ser humano y su responsabilidad en la compresión de la naturaleza.

Los invito entonces, a continuar con el proceso de conocimiento de sí mismo, a contemplar lo natural, a flexibilizar nuestros pensamientos, a promover procesos de reconexión del ser con su esencia, y seguramente a generar movimientos sociales para encontrar un bienestar integral.

Sistémicamente es imposible separarnos, ancestralmente estamos conectados…nuestros sistemas familiares son un ejemplo de todo aquello que somos. Por eso aislarnos de nuestra esencia naturaleza, es el comienzo de enfermedades físicas y mentales, es dañar nuestro ecosistema, es perder el valor por todo aquello que nos permite respirar, alimentarnos, relacionarnos y existir.

Todo se relaciona, todo sistema afecta o posibilita la existencia. Es la oportunidad de comenzar a regenerar el yo y todo aquello que nos rodea. Tomar las mejores acciones para encontrar procesos de sanación que permitan al ser humano relacionarse de manera sana.

La nueva mirada Ecosistémica nos lleva a la reflexión, con el propósito de mejorar como seres humanos y reconciliar a nuestros ancestros de lo sucedido hasta al momento con nuestro universo. La deuda sistémica se mantiene, el déficit de naturaleza es una de las causas de la crisis de sentido actual.

Por lo tanto, seguir sanando a nuestros padres, también es sanar nuestra tierra. Es alimentar la reconciliación y el amor por algo más grande que nosotros. El ser humano hasta la actualidad ha querido controlar los diferentes ecosistemas, ha buscado estar por encima de lo natural y no se ha dado a la tarea de integrarse por su esencia misma. Es importante, sentirse parte de la naturaleza, no el dueño de ella.

El llamado personal es entrar a un nuevo paradigma, donde se haga una construcción global de políticas regenerativas y éticas, donde el valor por todo lo viviente, pueda mantener los procesos de vida de manera armónica y orgánica.

Es también un llamado a rescatar tradiciones ancestrales que están en pro de la comunidad, del bienestar sistémico.

Somos seres diferentes y respetar esas diferencias es una forma de asentir lo que somos, tal cual como es.

Ahora se da la oportunidad de ampliar la mirada, ver el corazón y decidir cuál es el sentido de nuestra existencia.


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