Honrar a la familia

Por Laura Coy Molina, miembro de RELACOF


“Honrar a la familia”, que bella frase y cuánto sentido tiene, pero qué difícil es a veces ponerla en práctica en nuestras cotidianidad.

Desde que inicié mi camino con las constelaciones familiares, he escuchado muchas veces esta frase y cuando entendí su significado pude comprender que es uno de los caminos que llevan a una profunda sanación, sin embargo, aún en algunas ocasiones me digo a mi misma ”que difícil es”


Antes de continuar, quisiera definir lo que he aprendido sobre lo que significa honrar. Honrar significa mostrar respeto, reconocer, valorar, agradecer y asentir todo lo que; decir sí a todo lo que fue, a todos los que son, y a todo lo que es. Y me pregunto ¿cómo se le puede decir si a conductas con las que muchas veces no estamos de acuerdo?, ¿Cómo se le puede decir sí a las acciones o a las palabras que nos afectan y nos llevan a reaccionar impulsivamente?


Al reflexionar sobre esto, me voy haciendo consciente de que el camino de honrar es un camino del corazón, que inicia cuando reconocemos que ante la imposibilidad de honrar a ese otro hay un juicio de valor que se emite desde la propia perspectiva de la vida, a la cual muchas veces estamos tan aferrados que nos cuesta comprender que el otro actúa desde su propio punta de vista y que tal vez sus acciones no tienen la intención de generar el efecto que generan, es decir muchas veces esas acciones son inconscientes.


El hecho de qué esas acciones o palabras de la otra persona sean juzgadas por mí, solo habla de mi propio proceso, en donde probablemente necesite reconocer que es lo que realmente me afecta para sanar internamente y poder ver con ojos más compasivos y comprensivos al otro. Recordemos que el deseo de que el otro actúe de manera diferente no es algo que depende de nosotros, cada quien necesita hacerse cargo de su propio proceso.


Entonces cómo podemos honrar a esos miembros de la familia que con sus acciones nos afectan y que nos llevan a juzgarlos?

Lo primero es reconocer la emoción que nos genera explorarla y acudir a la ley del espejo para preguntarnos que de nosotros mismos estamos viendo reflejado en ellos para tratar de solucionarlo en nuestro interior. Si aparecen reproches o reclamos hacia esa persona es importante llegar al origen de los mismos y comprender que todo fue perfecto y que incluso esas situaciones nos han permitido ser quienes somos. Cambiar la percepción de los hechos y comenzar a mirar con gratitud todo lo sucedido.


Lo segundo es reconocer que él o ella está actuando desde su propia historia, desde lo que recibió, desde sus patrones, desde su visión del mundo, al comprender esto podemos comenzar a evitar los juicios de valor. Recordemos que cuando comprendemos no necesariamente estamos de acuerdo, pero si podemos dejar de juzgar, ver más allá y reconocer la grandeza del otro, porque así como yo sé que está haciendo lo mejor que puede con lo que tiene.

Hoy te invito a que pienses en esa persona de tu familia a la que te cuesta honrar, a la que aún juzgas por su forma de ser, de actuar, y relacionarse y dile: “hoy te honro, honro tus acciones, tus decisiones, tus formas, honro tu destino, y te agradezco por lo que eres y por lo que puedo ver de mí en ti, gracias por permitirme ver lo que aún necesito sanar en mi.


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