¿INOCENTES O LIBRES?

Por Luz Betancur Posada, Mg Psicología, miembro de RELACOF.


Todo actuar nuestro repercute en nuestras relaciones, estas van acompañadas de un sentimiento de culpa o de inocencia… Es decir, hay un sentimiento que nos dice si hemos perjudicado o favorecido en algo nuestras relaciones con nuestras decisiones. Hacer o no hacer, decir o callar, ya son decisiones que estamos tomando. En todo momento estamos decidiendo.

Existe una idea infantil de pensar que, si hacemos “bien” las cosas, con la intención de que nadie se vaya a sentir incomod@, l@s otr@s nos van a querer más. Hellinger nos recordó que la inocencia y la culpa no son lo mismo que “bueno o malo”. Cuando somos niños queremos ser muy amados por papá y mamá y para sentirnos “buen@s” para ellos, hacemos todo lo posible por mostrarnos inocentes, por apartar de nosotr@s todo aquello que nos haga sentir y parecer culpables ante ellos, aunque esto implique lanzarle “culpas” a otros.

Esta estrategia, muy propia de nuestra infancia, se puede perpetuar en el tiempo hasta convertirse en un comportamiento habitual en nuestra edad adulta. Al crecer es fundamental despedirnos de esta creencia mágica y permitirnos algunas comprensiones maravillosas, por ejemplo: que para ser amados no debemos ser “buen@s”, basta con ser quienes somos para ser amados por los demás. Una gran comprensión es aceptar que de nosotros no depende la felicidad de quienes me rodean. No controlamos casi nada… Con nuestras decisiones, algunos se sentirán favorecidos y otros por el contrario se sentirán menos queridos, menos tenidos en cuenta. Y frente a esta realidad, ¿Somos inocentes? ¿Somos culpables? ¿Somos libres? Al despedir la idea mágica de hacer felices a tod@s, nos lanzamos a la bella aventura de CRECER.


Sentimos que estamos creciendo cuando nos despedimos de algo o alguien que amamos para poder seguir adelante con nuestro destino. No solo nos despedimos de lo que nos causa dolor, crecer es seguir adelante, aunque esto signifique soltarnos de lo que nos ha brindado belleza en nuestra vida. ¿Somos inocentes o culpables por esto? Ni lo uno ni lo otro, estamos en la escuela de la vida, aprendiendo los unos de los otros, tomando, entregando y soltando para continuar…

Crecer nos conduce por la senda de la compresión de que al tomar cualquier decisión, tod@s somos afectados de alguna manera. Asumir la responsabilidad de nuestras decisiones, nos brinda la libertad que necesitamos experimentar para dejar de buscar inocentes y culpables.

Una de las más grandes libertades significa vivir la vida, tal como llega, sin preocuparnos de conceptos como bueno, malo, inocente o culpable. Vivir, amándose, amándonos, cuidándose y cuidándonos, honrando el don de la vida en todo y en tod@s.

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