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El asunto de las lágrimas en la terapia y en las constelaciones familiares

Eder Palencia Cárdenas, psicólogo, miembro fundador de RELACOF



El llanto es una expresión emocional típicamente humana, una respuesta de todo el

organismo en su complejidad fisiológica, cognitiva y socioemocional (Majluf,1988); el cual

tiene diferentes interpretaciones de acuerdo con la perspectiva desde donde se le mire.

El llanto, usualmente es entendido como sinónimo de logro terapéutico. En primera

instancia puede ser. Aunque tengo mis reservas al respecto, ya que puede ser engañoso

dependiendo de los rasgos o la personalidad del consultante. ¿Y si nos enfrentamos a un

histriónico o a un depresivo, o a quién aprendió a utilizar el llanto para manipular, o como

mecanismo de defensa?; incluso podemos estar acompañando a alguien que utiliza el

llanto como resistencia para resolver sus nudos conflictivos, o quién cierra los ojos

mientras llora y se conecta con los sentimientos secundarios, de los que habla Hellinger

(2008), e impiden el encuentro con lo que se mueve en el campo.

Los sentimientos secundarios son producto de nuestra interpretación de los hechos, de

nuestras comprensiones y se alejan de lo realmente importante, como es el dolor que se

siente cuando se perdió algo valioso.

La invitación con este escrito es a revisar en qué momento el llanto es un movilizador en la

terapia y en una constelación familiar, y en qué momento puede obturar el desarrollo de

las mismas.

En lo grupal vemos que un llanto en los representantes o en alguien del grupo, y más en el

constelado, puede generar una conquista para el constelador, al sentir que algo se está

moviendo, lo cual puede suavizar y relajar un poco más su rol. También notamos que en el

grupo irrumpe en algunos incrédulos y permite a otros dar el paso para dejarse llevar por

eso más grande que llamamos la gran alma o el campo, el espacio donde la resonancia

mórfica de Rupert Schaldre aparece y da lugar a la información, necesaria para mover los

sistemas familiares y conectar lo pasado y lo nuevo, lo conciente y lo inconsciente, la luz y

la sombra.


¿Y solo hay un tipo de llanto? Tal vez convenga hablar de la existencia de diversos tipos.

Así como hablamos de silencios elaborativos y resistenciales, también podemos hablar de

llantos movilizadores, elaborativos y resistenciales, llantos manipuladores que están

emparentados con lo que llamamos “lágrimas de cocodrilo”.

Las lágrimas del otro nos pueden poner de frente con los órdenes de la ayuda (Hellinger,

2006), ¿cómo reaccionamos? ¿Lo victimizamos o lo vemos con su fuerza?. ¿Entramos en

sintonía con el constelado acompañándolo compasivamente, lloramos con él o lo

juzgamos?. Desde los órdenes de la ayuda, se nos invita a verlo como parte de un sistema,

como a un adulto, aceptar sus circunstancias y que estamos al servicio de la reconciliación.

En algunos casos el llanto es suficiente para mover algo en el consultante o en el

constelado. Siempre y cuando entremos en sintonía con lo que la constelación nos

muestra.

El llanto no es el logro en sí, puede ser la puerta de entrada a algo más profundo en el

camino de la sanación y la reconciliación. Debemos estar atentos, las lágrimas pueden

asustar al constelado; por eso es importante, cuando se requiera, dar un pequeño

“empujoncito” para que continúe caminando en su proceso. Sin llegar a generalizar, no

interrumpir el llanto del consultante, acompañarlo, procurando que no cierre los ojos,

para que siga conectándose con los hechos concretos de su sistema familiar. También,

acompañar a la persona a que reconozca el motivo de su llanto, lo que realmente

significa, ya que a veces no sabe por qué llora o no tiene la fuerza para reconocerlo.

El llanto es humano y como tal necesitamos humanizarlo, reconociendo que tiene

diferentes contextos y matices y debemos abordarlo en sintonía y concordancia con la

constelación y con su destino.


Referencias

Hellinger, Bert. 2006. Los órdenes de la ayuda. Alma Lepik. Buenos Aires, Argentina.


Hellinger, Bert. 2008. El manantial no tiene que preguntar por el camino. Alma Lepik.

Buenos Aires, Argentina.

Majluf, Alegria. Llanto del adulto. Revista de Psicología de la PUCP. Vol. XVI, 2, 1998. Perú.

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