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MAMÁ, AHORA LO ENTIENDO

Por Evelyn Fuentes Morell. Contadora.

Miembro de la Red Latinoamericana de Constelaciones Familiares.


Esperanza sentía que su vida no iba bien, pasaba por un proceso de enfermedad que la tenía complicada, el dinero le era esquivo, apenas le alcanzaba para pagar la renta, estaba sola, sin pareja, encontraba que su vida era un desastre, y cada día que pasaba, sentía que caía en un pozo sin fondo.

Un día se encuentra con una amiga a la que no veía hace muchos años, la cual se veía radiante. Mientras conversaban, esta amiga le contó lo bien que iba su vida, tanto en su familia, como en su trabajo, desde la última vez que se habían visto, su situación económica había cambiado considerablemente, Esperanza al sentir que su vida era el extremo opuesto al de su amiga, y luego, de contarle el estado en que se encontraba, le preguntó, cómo había logrado todo lo que tenía, a lo que su amiga contestó:

Hace algunos años conocí a una mujer, cuya conversación cambio mi modo de ver y vivir la vida, gracias a sus consejos soy lo que soy ahora. Esperanza no dudo en preguntarle a su amiga, cómo ubicar a esa mujer, con el anhelo de que su vida cambiara aunque sea un poco.

Esperanza visita a la mujer, la cual se veía como una persona común, con un semblante sereno y una sonrisa cálida.

La mujer le pregunta a Esperanza a que se debía su visita, ella contesta, que su vida es un caos, que nada le resulta y que la mala suerte se apoderó de ella.

Luego de que Esperanza narrara la situación en la que se encontraba, la mujer con voz suave y amable le señala: Lo que voy a decirte, no es para todos y lo digo, no porque todos no lo puedan entender o lograr, es sólo, que algunas personas por decisión propia resuelven no dar el paso y continúan con su vida tal como está. La decisión de cambiar siempre es de uno, Esperanza asintió con la cabeza y comenzó a escucharla.

La mujer pregunta a Esperanza: ¿cómo es la relación con tu madre?, a lo que Esperanza responde: ¿qué tiene que ver mi madre con todo lo que me pasa?

El resultado actual de tu vida, tiene mucho que ver con la relación que tienes con tu madre, dijo la mujer. ¿Por qué? preguntó Esperanza.

Porque la madre es la base de la prosperidad y el éxito en nuestra vida, en la salud, en el trabajo y con la pareja.

Entonces, prosiguió la mujer, cuéntame ¿cómo es la relación con tu mamá?

Nuestra relación es muy mala, respondió Esperanza, hace bastante tiempo que no la veo, vivimos en mundos diferentes, no nos entendemos, ella nunca fue muy cariñosa conmigo y lo único que hacía era trabajar. Su comportamiento no me gusta, ella debería vivir de otra manera, cambiar su vestimenta, cambiar de casa, además no tiene la misma educación que yo, apenas terminó la primaria y yo soy una profesional, así que como se dará cuenta, hablamos idiomas distintos.

Y tú ¿conoces la historia de tu madre?, continuo la mujer, ¿conoces cómo fue su infancia?, ¿cómo fue su madre con ella?, ¿Cuánto amor recibió de ella?

No se mucho, contestó Esperanza, solo sé que su madre murió cuando ella tenía 11 años y que tuvo que hacerse cargo de sus hermanos menores.

La mujer se quedó un momento pensativa y luego le preguntó, ¿Alguna vez te has puesto en su lugar?, ¿te has puesto a pensar cuánto sufrió desde niña sin su madre?, ¿Cuánta falta le hizo su madre? Si logras ponerte en el lugar de ella, vas a dejar de juzgarla y vas a entender el amor que hay en ella, cada uno de nosotros de alguna u otra manera somos víctimas de víctimas, nuestras madres nos dieron lo mejor que pudieron, según la forma en que fueron criadas, ellas aman desde el modo como recibieron amor, si no hacemos el esfuerzo por entender cómo fue su vida, como recibió amor, entonces no podemos entender su manera de dar y de expresar amor, que muchas veces es distinta a la que esperamos. Lo que tu madre te dio, fue lo suficiente, porque era lo que podía darte, siéntete llena y satisfecha con lo que te dio y verás como tu vida cambia.

Ábrete a esta nueva información, una vez que te hayas puesto en el lugar de tu madre, hónrala, respétala tal cual es, no intentes cambiarla, reconcíliate con ella, porque reconciliarse con mamá, es reconciliarse con la vida, reconoce todo lo que hizo por ti y reconoce la mujer que eres a través de ella, conéctate con tu madre y de esa forma te conectaras con la vida y la felicidad, sonríele a tu madre y le sonreirás a la vida, estos son los cimientos para tu prosperidad.

¡Y como te dije al inicio de nuestra conversación, LA DECISIÓN SIEMPRE ES TUYA ¡

Esperanza casi sin aliento, y con ganas de llorar, se despide de la mujer. Sentía que cada parte de su cuerpo le dolía, era un dolor que no podía explicar, ¿le dolía el corazón?, ¿le dolía el alma?, creía que la información que había recibido era demasiado para ella, caminó por un tiempo, se armó de valor y decidió visitar a su madre.

Como de costumbre, su madre le abrió la puerta y la recibió con una amorosa sonrisa, Esperanza antes que su madre dijera nada, se inclinó ante ella y le dijo: perdón mamá, por creerme más grande y mejor que tú, por no valorarte, por juzgarte. Te amo mamá, gracias por darme la vida. Ahora te entiendo mamá.

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