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Mirada Sistémica

Por Isabel Restrepo Marín

Miembro de la Red Latinoamericana de Constelaciones Familiares.

Mirada Sistémica

Deseo comenzar, narrando parte de mi experiencia como terapeuta en diversos ámbitos de la salud, con el fin de transmitir las comprensiones que he podido ir realizando en relación a lo que significa y enriquece tener una “mirada sistémica”.


La primera técnica terapéutica que emplee en mi servicio a las personas, fue la reflexología podal, y todavía hoy, luego de casi doce años de atención en consulta, cuando alguien se acerca buscando ayuda, generalmente hace referencia a un órgano o parte de su cuerpo donde percibe el dolor, molestia o inadecuado funcionamiento. (La reflexología podal es una técnica milenaria de origen Chino, que trabaja cada parte del cuerpo, no directamente, sino a través de su correspondiente reflejo en los pies).


En la reflexología, cuando buscamos sanar una molestia, si bien como ya lo expresé anteriormente, el consultante fija la mirada en un lugar determinado del cuerpo, sabemos que se requiere ampliar la mirada para encontrar la solución, así pues, por ejemplo, una molestia hepática ( en relación al hígado), se aborda en principio como una disfunción del sistema al que pertenece: digestivo, y aún más allá, sabemos que el organismo esta intercomunicado en sus sistemas y por lo tanto, esa misma molestia hepática, requiere que verifiquemos el estado del sistema no solo digestivo, sino también nervioso, endocrino, cada sistema en relación al hígado. Ni que decir, de la incidencia del campo emocional en el funcionamiento de los órganos, lo cual ha sido bien estudiado por parte de la mirada oriental de la salud y por autores como Louise Hay en su libro Sana tu Cuerpo entre otros. Tanto así, que la incidencia emocional en la salud física, es un aspecto cada vez más reconocido por el sistema de salud en nuestros países occidentales. Esto hace que la Reflexología sea considerada una técnica holística, porque trabaja no solo el cuerpo físico sino el emocional y energético de forma interrelacionada.

Un órgano, un sistema, todo los sistemas entrelazados, un efecto cadena o dominó, es como funciona nuestros cuerpo.


¿Podría desde allí entonces decirse que la Reflexología podal es una técnica con una mirada sistémica?

Continuemos adentrándonos en buscar comprender de que se trata cuando hablamos de mirada sistémica.


La comprensión que acabo de transmitir, la he ido adquiriendo en mi labor diaria como terapeuta ya hace aproximadamente 12 años, y ha sido la que me orientó a incursionar y buscar respuestas, en otros ámbitos de la comprensión del ser humano, tales como la Teología, la Psicología y las Constelaciones Familiares.


Y entonces, ya no solo me fui enfocando en trabajar el órgano, sino el sistema al que pertenecía y después los sistemas relacionados y así, todo el cuerpo entrelazado a la solicitud con la que me buscaban los consultantes. (Un principio universal para la realización de cada sesión de Reflexología podal, es trabajar todo el cuerpo, porque no es posible sanar sectorizando el dolor, esto acorta la mirada y las posibilidades de hallar la solución).

Estudié Teología, impulsada por una búsqueda espiritual (no religiosa), espiritual comprendida como la búsqueda de algo más grande que nos abarca y nos trasciende, y pasé a formarme como Psicóloga y luego Consteladora Familiar, y a medida que iba aplicando todas estas comprensiones con los consultantes, fueron emergiendo resultados más profundos, duraderos y entonces fue así como empecé a acompañar ya no solo trabajando con un sector del conflicto, sino con su equivalente emocional y espiritual y todo fue tomando más sentido en los procesos.

La mirada sistémica entonces, podría comprenderse como una mirada amplia que no solo fije su atención en un lugar determinado sino que mira más allá, tomando en cuenta interrelaciones.


Actualmente, cuando alguien me expone algún conflicto o dolor en algún ámbito de su vida, lo que suelo preguntarle a la persona es: ¿Quién te duele? Ya que a través de la filosofía de las Constelaciones Familiares, Bert Hellinger, aporto a mi proceso personal y a mi búsqueda como terapeuta, un peldaño más en la comprensión del ser humano, Hellinger ayudó a comprender que al ser humano lo abarca un campo más amplio que el mismo, temática que ya algunos filósofos, teólogos y psicólogos habían estudiado y expuesto, y que Hellinger logró sistematizar y profundizar en las Constelaciones Familiares.


¿Quién te duele?

Cuerpo físico, espiritual, energético, emocional y sistémico o familiar. Y es que como Hellinger llegó a exponer, no somos tan libres como pensamos, nuestra historia familiar y con ellas nuestros ancestros nos habitan.


En relación a ello, Weber (1999) nos recuerda cómo de niños nos integramos a un grupo de origen sin cuestionarlo, adhiriéndose a él, con una fuerza y una consecuencia únicamente comparable a una fijación. Vivimos desde niños dicha vinculación como amor y felicidad, la cual, es tan profunda que incluso estamos dispuestos a sacrificar la vida y la felicidad por el bien del vínculo familiar mismo.


La mirada sistémica entonces, podríamos entenderla desde los aportes de Hellinger como una mirada más amplia, que ante un dolor, enfermedad o conflicto, busca mirar a todo un sistema, un sistema familiar dándole a cada uno su lugar para poder desde esa mirada hallar la solución.


A modo de metáfora que enriquezca más esta comprensión sobre la mirada sistémica, quisiera compartir algo, lo cual me agrada hacer muchas veces y se trata de caminar en medio de la naturaleza, seguramente lo aprendí de mi abuela paterna, campesina de origen, y de mi madre, quien tiene en su casa, un jardín maravilloso y todavía hoy, no pierde oportunidad para hablarme de sus plantas y sus flores, mostrándome feliz cada vez que una de ellas florece o se recupera de situaciones que a simple vista, muchos de nosotros no hubiésemos ni imaginado posible.


Y es que la flor, por más hermosa su forma o su color, o un fruto, por más nutritivo o único que sea su sabor, tiene un origen, una raíz. Y cuando vamos caminando por la naturaleza se puede contemplar esta imagen. ¿Puede ese fruto o esa flor, prescindir del tronco o la raíz? La misma naturaleza nos ilustra de qué se trata la mirada sistémica y lo que ello puede implicar en nuestro éxito y brillo en todos los aspectos de la Vida.

Entonces cabe preguntarnos: ¿A quiénes abarca esta mirada sistémica o red familiar con la cual tenemos desde que venimos a la vida una unión tan profunda como el fruto y la raíz?

“Junto con nuestro padre y nuestros hermanos formamos una comunidad con un destino común, una familia. Como familia, sin embargo, pertenecemos también a una red familiar en la que se unen los dos grupos de origen de los padres para formar un mayor sistema de personas a las que, quizás, no conozcamos en su totalidad, pero que, a pesar de todo, son significativas para nosotros.

Por regla general pertenecen a la red familiar (tanto si está vivo como si ya murieron):

1. El hijo y sus hermanos.

2. Los padres y sus hermanos.

3. Los abuelos.

4. A veces alguno de los bisabuelos.

5. Todos aquellos que hicieron sitio para otros en el sistema, por ejemplo un primer marido o mujer de los padres o de los abuelos (relaciones equiparables a un matrimonio), novios anteriores, una mujer u hombre con el que alguien del sistema haya tenido un hijo y, finalmente, todos aquellos cuya desgracia, desaparición o muerte hayan supuesto una ventaja para otros en el sistema” (Weber, 1999, Pg. 165)

La mirada sistémica invita y pide que cada miembro de la red familiar tenga un lugar y pertenezca con igual derecho, como aparece en el relato Bíblico cristiano del cuerpo místico de Cristo, donde el pie no puede decirle a la mano “no te necesito”, así pues, carece de sentido que la flor intente prescindir del tallo o tronco, o un hijo de sus ancestros, y entonces tampoco, como expone Weber (1999), cabría la verificación frente a tal derecho de pertenencia, de quien es bueno- apto y quién malo- no apto.


A esta altura y para finalizar, deseo traer a colación una Constelación Familiar, de un consultante de 38 años, en la ciudad de Medellín, que pude acompañar el pasado mes de septiembre del año 2019, cuyo nombre cambiare para cuidar la confidencialidad, pero quien me ha autorizado para relatar su experiencia a mis lectores.


A Juan le acompañé una Constelación Familiar de modalidad individual, es decir, por medio de fichas como representantes sobre un escritorio, de observadora estuvo presente la terapeuta de Juan, y la solicitud para constelar fue la siguiente:


“El tema a Constelar es mi matrimonio, no por terceras personas ni infidelidad sino por un tema yo diría de desconexión, hace unos 5 meses mi esposa y yo hemos estado en una crisis un poco compleja, desconexión en especial por parte de mi esposa”


Previo al inicio de la Constelación, yo le había preguntado algunos datos concretos a Juan sobre su conformación familiar, entre ellos, si él tenía hijos, nacidos o no nacidos, a lo que expuso que hace unos años, aun empezando la relación de noviazgo con quien era en ese momento su esposa, ambos conscientemente decidieron abortar un bebe.


Cabe anotar que durante la Constelación es el consultante quien mueve las fichas como desee hacerlo, sin conocer conscientemente a quien representan, solo al final se lo expongo. Tan solo su terapeuta y yo sabíamos a quien representaba cada ficha que yo sacaba y que Juan movía según su sentir.


Transcurría su Constelación y luego de varios movimientos significativos en el proceso, surgió un movimiento bastante particular. La ficha que lo representaba a él, se encontraba frente a la que representaba a su esposa, y el consultante expuso que veía discordia entre ambas fichas o lo que representaban. Sentí importante sacar una ficha que representara él bebe abortado, le pedí a Juan que le buscara un lugar a ese personaje, y tomándolo en sus manos, dudo durante varios segundos donde colocarlo, buscaba posibilidades, movía su mano y su mirada de un lado a otro, y expresó: “este personaje si pertenece aquí pero no halla un lugar” , le expuse que podía tomarse el tiempo necesario, y finalmente , Juan colocó esa ficha en medio de quien lo representaba a él y a su esposa y expresó: “esta era la ficha que hacía falta para para que estos dos personajes o lo que representen puedan reconciliarse, esto es lo que hacía falta aquí, siento que ya todo está en su lugar, acto seguido, sin comprensión racional el consultante llora por un largo rato mirando la imagen”. (En una Constelación Familiar se realiza un cierre a través de frases sanadoras explicándole al consultante a que o quien representaba cada ficha pero aquí solo narro una parte puntual del que aporte a la comprensión del tema tratado)


Finalmente, deseo con el anterior, haber podido exponer en palabras y de forma práctica, algunas comprensiones sobre la mirada sistémica, y como en una Constelación Familiar, tenemos una filosofía y herramienta que resalta que nada ni nadie puede ser excluido sino más bien necesita estar en su lugar para que tenga un lugar también la solución, el orden y la fuerza ante conflictos.

Bibliografía

Hellinger Bert (2009). El amor del Espíritu, Barcelona.

Weber, Gunthard. (1999). Felicidad Dual. Bert Hellinger y su psicoterapia sistémica.

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