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Nuestra Libertad

Por Evelyn Fuentes Morell, miembro de RELACOF



Libertad un concepto tan amplio y con tantas definiciones o formas de ser interpretada, a tal punto de que lo que para unos podría ser estar libres para otros no lo es, ejemplos como: libertad de expresión, libertad de culto, libertad de pensamiento, libertad política, libertad interior, toda una gama de conceptos que es difícil obtener una definición total de libertad.

Según la RAE la libertad, es la facultad natural que tiene el hombre de obrar de una manera o de otra, por lo que es responsable de sus actos. Es un estado o condición de quien no es esclavo.

Desde la mirada filosófica, podemos decir que la libertad implica poder elegir de manera autónoma y sin coacción en las expresiones de cada individuo. En ese sentido la libertad de los individuos se extiende al pensamiento, la decisión y la expresión de las ideas, resultado de una construcción y materialización razonada que no cause perjuicio en los demás individuos.

Podríamos decir que el concepto de libertad puede sentirse muy cercano a la felicidad, porque pensamos que somos realmente libres cuando hacemos lo que queremos, dueños de nuestro destino, libres de elegir, pero esto no es del todo cierto. La libertad no es absoluta (o por lo menos la externa), puesto que nos guiamos de principios que nos plantea nuestra sociedad, no somos tan libres como pensamos, la libertad de cada persona llega hasta donde empieza la del otro, ser libre puede llegar a ser un privilegio o un derecho. Todos pertenecemos a uno o varios grupos, es algo totalmente inevitable, nuestra familia, nuestros amigos, maestros, compañeros de trabajo, hasta en contextos más grandes pertenecemos a una sociedad que está regida por leyes y normas que hay que respetar. Si no se siguen en cualquier contexto las normas marcadas por los grupos a los que pertenecemos, hay consecuencias y castigos.

Por otro lado, tenemos la libertad interior, que trasciende a todas las otras libertades, es ese fuero interno en el que ninguna fuerza que venga del exterior puede penetrar y cuyos únicos dueños somos nosotros. Esta libertad se logra mediante el desarrollo de nuestro mundo interior, con el desarrollo de nuestra conciencia, ayudándonos a comprender el verdadero significado de nuestra existencia, logrando con esto poder sobrellevar todas aquellas limitaciones y restricciones ya sea físicas, económicas, legales, sociales o cualquier restricción que pudiese coartar nuestra libertad exterior. Viktor Frankl en su libro El hombre en busca de sentido, nos lo explica muy bien: “Al hombre se le puede arrebatar todo salvo una cosa: la última de las libertades humanas, la elección de la actitud personal que debe adoptar frente al destino para decidir su propio camino.”


Podríamos preguntarnos ¿hasta qué punto somos realmente libres? si estamos regidos por tantas reglas, normas, leyes ya sea que estén implícitas o no, a eso debemos agregar todas aquellas limitaciones autoimpuestas por nosotros mismos como los miedos, los apegos y todos los aquellos patrones aprendidos desde la infancia y de nuestro propio sistema familiar, por ejemplo, en nuestra familia, por no querer ser distinto a los otros y no sentirnos excluidos, perdemos nuestra libertad y acatamos las normas del clan, aunque estas muchas veces vayan en contra de lo que nosotros realmente queremos. Nos privamos de nuestra propia libertad, de nuestra propia felicidad, nos sacrificamos por otros o por agradar a otros, incluso hasta nos enfermamos. Entonces sin querer, nos creamos nuestra propia cárcel, nuestras propias barreras, nuestras propias limitaciones, por el solo hecho de querer pertenecer o sentir el amor de la familia. Ser libres es querer algo que no está determinado por lo que quieren los demás, ser responsables de nuestros actos por eso también se le llama libertad de querer. Una forma de ser libres es dejar de ser niños y convertirnos es adultos.


Bert Hellinger nos dice: Quien está en concordancia con el mundo, asintiendo a él tal como es, sabe lo que perjudica o ayuda, lo que es bueno o malo. Sigue a ese saber, independientemente de lo que otros digan, sea a favor o en contra, porque está en concordancia. Él descansa en su centro, en el equilibrio: a la vez recogido y abierto al mundo. Este centro se distingue por su levedad.


La libertad es una facultad inherente al ser humano, que nos hace ser quienes somos ya que por medio de ella se puede elegir qué pensamos, que decimos y que hacemos, después de la vida es el mayor tesoro que el ser humano puede tener.

Debemos tener presente que con el solo hecho de estar vivos podemos considerarnos libres, ya que como seres humanos tenemos la capacidad de trascender a las dificultades y descubrir una verdad profunda que orienta y da sentido a nuestras vidas, siempre apoyados por aquello más grande que nosotros, Dios, la Gran Alma, el Universo o como queramos llamarle.


Bert Hellinger nos dice: Sólo la unión con la Gran Alma nos permite mirar libremente y sin prejuicios a las implicaciones, superándolas a través de la orientación hacia lo más grande.







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