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LOS ÓRDENES DEL AMOR EN LA PAREJA Y EL DINERO


Por: Evelyn Fuentes Morell

Contador Auditor de profesión, Facilitadora de Constelaciones Familiares

Miembro del equipo fundador de la Red Latinoamericana de Constelaciones Familiares.


Cuando decidimos formar pareja no sólo debemos pensar que nos estamos uniendo a un hombre o una mujer, sino a todos aquellos que llegaron antes que él o ella en su sistema familiar. La unión de pareja es la unión de dos sistemas familiares con todos sus defectos y virtudes, con sus secretos, con sus costumbres, su violencia, sus abusos, de mujeres sumisas casadas con hombres autoritarios o de mujeres dominantes casadas con hombres manejables.

Esta unión crea por tanto, una nueva familia con la mezcla de ambos sistemas de origen.

Muchas veces las disfunciones que se ven en las parejas actuales, tienen que ver con cuestiones primarias no resueltas en la familia de origen.

Una de las dificultades no menores en esta unión, son los conflictos financieros o con dinero, ya que, están siempre presente en la relación de pareja, revelando miedos, inhibiciones e incluso heridas insospechadas que normalmente aparecen luego del matrimonio o desde que la pareja convive. Puede ser que uno de los dos sea un derrochador de dinero o sea un avaro o que ambos sean avaros o ambos derrochadores, esquemas familiares que aprendieron en la infancia, heredados de algún ancestro o algún excluido en su sistema familiar.

Todos estos motivos generan conflictos, los cuales pueden ser motivo de discusiones, divorcios o separaciones.

Tener en cuenta los órdenes del amor en nuestra relación de pareja, ayuda a que todos nuestros vínculos prosperen y fluyan.

Jerarquía. Dentro de un matrimonio o de una relación de pareja, para que esta perdure, existe una jerarquía que debe ser respetada, y es la siguiente: la primera mujer o el primer marido, tienen la prioridad ante un segundo cónyuge o pareja, al igual que los hijos de estos. En este caso, no tiene importancia si el matrimonio se contrajo formalmente o no. Un segundo matrimonio puede lograrse cuando cada uno de los cónyuges tiene respeto y reconocimiento hacia a la pareja anterior. Donde no se ha dado este respeto, es decir, donde la mujer o el marido anteriores son despreciados o excluidos, las consecuencias pueden ser graves para la relación actual. Por el contrario si el vínculo con los anteriores cónyuges o parejas es reconocido y valorado, la relación podrá prosperar.

Existen casos en que la pareja actual, impide que el padre o madre dé mantención a los hijos de su antiguo matrimonio, o no permita que los vea, excluyéndolos completamente de su vida, esto tiene consecuencias graves para la relación de esa pareja, ya sea que ésta termine o que uno de sus hijos o descendientes tome el lugar de las parejas o hijos excluidos.

También podemos ver casos en que la nueva pareja se une a su pareja o cónyuge, para actuar en contra de la pareja anterior y/o sus hijos.

Otro caso en que la jerarquía debe ser repetida es en las herencias, Bert Hellinger señala: Cuando una mujer hereda una empresa y su marido trabaja en ella o asume un rol directivo, al final el hombre arruina la empresa. Es decir si una mujer hereda una empresa o la ha fundado, ella misma ha de dirigirla, en este caso ella ocupa el primer lugar. Su marido ha de buscar algo propio, un trabajo propio o una empresa propia. A la inversa no importa, una mujer puede trabajar en cualquier momento en la empresa de su marido. Sólo el hombre hace daño cuando se añade, no la mujer, la mujer lo fomenta.

Equilibrio entre el dar y el recibir. Debemos cuidar el dar y recibir dentro de nuestra pareja, cuidarnos de no dar más de lo que el otro puede recibir o puede ser capaz de devolver. Si damos constantemente más que el otro, de alguna forma nos estamos colocando respecto a nuestra pareja en una posición de superioridad, haciendo que el otro nos deba continuamente, provocando que este no se sienta libre.

Por el contrario si damos lo que el otro es capaz de recibir y nos devuelve un poco más, luego nosotros, devolvemos un poco más de lo que hemos recibimos, se logra un buen intercambio en la relación.

Por tanto la vida se enriquece y embellece, dando y tomando. Si en la pareja no se da el equilibrio entre el dar y el tomar la pareja no prospera.

Como dice Bert Hellinger, Entre los cónyuges el dinero puede equilibrar un desequilibrio que se dé entre el dar y recibir, por ejemplo el que gana más puede estar compensando sin saberlo el hecho de traer hijos de parejas anteriores.

La mayoría de las parejas en las que la mujer cobra más que el marido acaban teniendo un problema al respecto. Por eso sigue siendo común que una mujer relegue su vida profesional a un segundo plano en beneficio de la vida familiar y la pareja. Si la mujer dirige la economía de la familia, se siente superior al hombre y la armonía de la pareja desaparece. Por el bien del equilibrio en la pareja, el hombre debería gestionar la economía de la familia, aunque aporte menos que su mujer. Así ambos siguen de igual a igual.

Otro ejemplo de desequilibrio que se observa en un divorcio o separación, es en las pensiones alimenticias de los niños y alguna otra compensación las cuales pueden ser muy dispares, algunas esposas se han quedado con más de la mitad del patrimonio de su esposo, mientras que hay otras esposas o parejas que reciben una pensión mínima o simplemente no reciben, sintiéndose ellas y sus hijos, excluidos e indefensos, generando rencores e impidiendo una relación saludable. Como dice el dicho: “No sabes con quien te casas hasta que te divorcias”.

Por tanto es importante que desde el inicio de la unión de la pareja, la relación con el dinero sea lo más clara posible mientras el matrimonio o relación dure, procurando siempre el equilibrio.

Respeto hacia los padres. Como dice Bert Hellinger, Quien no ha tomado a su madre no puede tomar a su pareja. La misma relación que tenemos con la madre y con el padre se refleja en la relación de pareja.

Por el hecho de no tomar a la madre o al padre, nos encontramos con parejas que pueden estar infantilizadas, generando que sean económicamente dependientes, que les cueste encontrar trabajo o que no puedan mantenerlo, comportándose como niños frente a su pareja. También encontramos los compradores compulsivos, que por llenar esa carencia compran sin control, sin escatimar ni controlar sus gastos, generando deudas muchas veces impagas, y algunas veces ocultándoselas a sus parejas, demostrando una relación enfermiza con el dinero.

En la otra cara de la moneda, tenemos a la pareja que es la proveedora, la cual disfruta ejerciendo un control sobre el otro, manteniéndolo infantilizando.

Sanar el vínculo con los padres, es sanar nuestro vínculo con la vida y con nosotros mimos. El camino al crecimiento comienza por bajar el juicio a nuestros padres y empezar a mirarlos tal como son.

El inicio de una nueva relación, da lugar a una nueva familia, la cual contiene retos que hay que saber gestionar para que la pareja perdure en el tiempo.

Para iniciar una nueva relación y que funcione, primero es necesario reconciliarse con el pasado, cuanto más luchemos y despreciemos lo anterior, más atados estaremos. Atravesar el dolor implica vivirlo, descifrarlo y una vez que ha cumplido su función soltarlo y dejarlo ir.

El que dice SI a su linaje es capaz de integrar y traducir sus tormentos al lenguaje de la vida, suele ganar y está en condiciones de tomar su lugar frente a la pareja.

Bibliografía:

Historias De Éxito En La Empresa Y El Trabajo, Bert Hellinger.

El Buen Amor En La Pareja, Joan Garriga.

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