PERDERSE PARA ENCONTRARSE

Por: Laura Coy Molina


Cuando decidí escribir sobre este tema, surgieron en mí algunas preguntas que te hago también a ti ¿Cuántas veces no me he perdido a mi misma? ¿Cuántas veces no he perdido el rumbo de mi vida? ¿Cuántas veces lo he reencontrado y me he reencontrado conmigo? ¿Cuántas veces no me he perdido en mí misma para recordar lo que soy? y ante todos estos cuestionamientos la respuesta es muchas veces. Y obviamente esto ocurre con un nivel de conciencia cada vez más amplio que me posibilita crecer y crear una mejor versión de mi misma.


Indudablemente para encontrarnos a nosotros mismos es necesario perdernos y sobre todo ser conscientes de que nos hemos perdido, de que estamos viviendo una vida que no nos satisface, una vida donde no somos felices y a la cual no le encontramos ningún sentido. Esto quiere decir que perdernos es un punto fundamental en la vida para volver a encontrar quienes somos y darle un nuevo rumbo a nuestra vida.


Y ¿cómo nos damos cuenta que nos hemos perdido? Cuando sentimos que hemos perdido el rumbo de nuestra vida, cuando no sabemos qué hacer, cuando no comprendemos lo que nos está sucediendo, cuando no encontramos razones para despertarnos en la mañana, cuando nos acompaña día tras día una tristeza profunda, una sensación de desasosiego, cuando la falta de alegría y motivación están presentes en cada segundo, en pocas palabras cuando nos sentimos desconectados de la vida.


Nos perdemos de nosotros mismos cuando por alguna razón nos dejamos llevar por la velocidad de la vida y nos sumimos en ese piloto automático donde estamos en modo supervivencia y nos dejamos llevar por la necesidad de lo urgente, perdiendo de vista lo verdaderamente importante, a nosotros mismos.


Nos perdemos a nosotros mismos no priorizamos nuestros deseos y necesidades, poniendo por encima los de los demás, es decir cuando por miedo a ser rechazados o excluidos entramos a complacer a los demás. La complacencia aparece cuando sentimos la necesidad de ser amados y aceptados por los demás para sentirnos pertenecientes, para sentir que desde allí tenemos valor, pero esta actitud realmente muestra el poco valor que sentimos hacia nosotros mismos y la falta de amor propio. Esto lo podemos ver cuando dejamos de hacer nuestras propias actividades por ayudar a que los otros cumplan las suyas, dejas de lado la propia opinión y en definitiva cediendo con tal de que el otro se sienta bien siendo desleal a ti mismo


Y hablando de deslealtad a nosotros mismos me gustaría hablar un poco de la importancia de ser leales a nosotros mismos aunque seamos un poco desleales con los demás. En constelaciones esto lo llamamos buena y mala conciencia. La buena conciencia es aquella actitud y forma de pensar que me lleva a seguir las mismas costumbres, valores y principios de un grupo o un sistema para sentir que somos pertenecientes, pero cuando tenemos demasiada buena conciencia hay una tendencia a ser complaciente y a ser desleales con nosotros mismos, la mala conciencia es una forma de comenzar a reencontrarnos con lo somos y con los deseos más profundos de nuestro ser y esto implica reconocernos y ser un poco desleal al sistema o al grupo al que queremos pertenecer, al final esto genera bienestar porque estamos siguiendo y construyendo nuestro propio destino. Muchas veces el tener mala conciencia por ser leales con nosotros mismo puede generar un sentimiento de culpa, pero esto es el precio que a veces necesitamos pagar para ser coherentes con nuestro Ser


Como seres humanos sentir que pertenecemos es muy importante para nuestra supervivencia, y por eso en muchas ocasiones por sentir que pertenecemos y para sentirnos mirados y amados dejamos de ser nosotros mismos de expresar lo que realmente somos y asumimos cargas que no nos corresponden, limitamos la expresión auténtica de nuestro ser y nos dedicamos a vivir en pro de los demás.


El tema de asumir cargas que no nos corresponden va más allá del simple hecho de ser complaciente porque aparecen temas más profundos que están relacionados con patrones que se repiten de una generación a otra y tienen que ver con la relaciones de pareja, con el dinero, con el éxito o el fracaso, la pobreza, la salud, y la enfermedad. Para descubrir esto podemos ver las creencias que tenemos de un tema específico y que nos limitan ese movimiento fluido con la vida. Por ejemplo, la forma en la que veo a los hombres y las relaciones de pareja que establezco. La forma en la que veo el dinero y la forma en la que me relaciono con él. La mayoría de las veces repetimos esto de forma inconsciente y lo hacemos desde un amor ciego, es decir desde un amor infantil que solo busca la mirada de los padres, la aprobación y el sentimiento de pertenencia. Volvemos entonces a recordar la importancia de tomar conciencia de esto y de ser un poquito desleales para encontrarnos a nosotros mismos y hacerlo diferente a nuestro sistema, en pro de nuestra felicidad.


Otra forma en la que podemos evidenciar que nos hemos perdido a nosotros mismos es la actitud de reclamo, de queja porque desde allí nos encontramos en un lugar donde estamos esperando que sea el afuera el que me provea todo lo que yo necesito y cuando estamos desde ese lugar somos como niños esperando que sean los padres quienes suplen todo lo que necesitamos. y si bien esta es una conducta que necesitamos para crecer cuando somos niños, al llegar a la adultez necesitamos hacernos cargo de nosotros mismos, responsabilizarnos de nuestros deseos y necesidades y hacerlo es una forma de encontrarnos porque desde allí nos reconocemos y de darnos cuenta todo lo que podemos hacer. Es decir, para encontrarnos es necesario tomar nuestro propio destino y hacer lo mejor que podamos por nosotros mismos con cada experiencia que transitamos.


Por esto cuando tenemos alguna experiencia que nos lleva a sentirnos perdidos, como una ruptura afectiva, la muerte de un ser querido, la enfermedad, la pérdida laboral, un fracaso en cualquier ámbito de nuestra vida en la que nos sentimos perdidos, es una oportunidad para volver a nosotros mismos, reencontrarnos y volver a darle un nuevo norte a nuestra vida. La clave aqui es tomar conciencia de esa brújula interior que es la que nos permite volver a encontrar el camino


¿Qué necesitamos entonces para encontrarnos a nosotros mismos? Para encontrarnos a nosotros mismos creo que es importante ordenar nuestra vida desde el amor. En primer lugar, necesitamos reconocer que el derecho a la pertenencia ya viene dado y no es algo con lo que tengamos que luchar, porque por el simple hecho de nacer en una determinada familia y nos lleva a pertenecer a ella independiente de las decisiones que tomemos.


En segundo lugar, necesitamos ocupar el lugar que nos corresponde, sin intentar sustituir a nadie ni ocupar el lugar de alguien que desde la inconsciencia como por ejemplo cuando uno de los padres se va y el hijo/a ocupa su lugar, o desde la soberbia, como por ejemplo cuando sentimos que alguien no lo está haciendo bien y creemos que seremos mejores si ocupamos ese lugar. Un ejemplo de esto ocurre cuando nos creemos mejor que nuestra madre y comenzamos a ocupar su lugar.


En tercer lugar, para encontrarnos necesitamos perdernos en nosotros mismos, es decir tomarnos un tiempo para sentirnos, escucharnos, explorar nuestro interior, reconocernos y redescubrirnos. Reflexionar sobre aquello que pensamos y que creemos y de acuerdo a eso construir nuestra propia visión de la vida y hacernos responsables de tomar nuestras propias decisiones y asumir las consecuencias de las mismas.



Te invito a que realices el siguiente ejercicio:


Cierra tus ojos y visualiza alguna situación en la que te sientas perdido, observa si esto tiene que ver con la necesidad de ser aceptado, mirado, amado, si es una lealtad hacia tu sistema familiar, si es un patrón que repites para seguir perteneciendo a tu sistema. Di mentalmente: Sentirse perdido es una gran oportunidad para volver a encontrarme.


Respira profundo y conéctate con tu brújula interior, que está guiada por los latidos de tu corazón, reconócete a ti mismo, visualiza tu sistema familiar y repite en tu mente “mírame con buenos ojos para hacerlo diferente, hoy decido ser leal a mi”







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